Saskia, experta en biología, revela las razones por las que los gatos muerden de repente cuando los acarician: "Presta especial atención a la cola y las orejas de tu gato"
La idea de compartir el hogar con un gato es atractiva para muchas personas. Sin embargo, la percepción de que estos animales son misteriosos e impredecibles puede generar dudas y reticencias.
Saskia Schneider, una bióloga con experiencia, ha investigado a fondo este tema y expone en un artículo publicado por el portal especializado Petbook las posibles causas de las mordeduras repentinas en gatos.
Señales de advertencia: la comunicación felina
Contrario a la creencia popular, los gatos no suelen morder sin previo aviso. Saskia Schneider enfatiza la importancia de observar el lenguaje corporal del felino. "Presta especial atención a la cola y las orejas de tu gato. Si un gato se mueve bruscamente o agita la cola, podría significar que está irritado o molesto", explica la bióloga.
La experta añade que, en algunos casos, un ligero tic puede ser la única señal de alerta antes de una mordedura. Por lo tanto, es fundamental que los dueños de gatos presten atención a los detalles de su comportamiento.
Sobreestimulación: el límite del contacto físico
Acariciar a un gato durante demasiado tiempo o en zonas que le resultan incómodas puede provocar una sobreestimulación. Algunas señales de esta sobrecarga mental incluyen espasmos en la piel del lomo, pupilas dilatadas u orejas aplanadas.
En estas situaciones, el gato puede reaccionar de forma abrupta y morder como mecanismo de defensa. "Por lo tanto, es importante saber cuándo tu gato ha tenido suficiente y qué zonas le resultan desagradables al acariciarlo", comenta Schneider.
Juego y mordiscos: ¿cómo diferenciarlos?
Tanto los gatos jóvenes como los adultos pueden mostrar un comportamiento juguetón, lamiendo o mordisqueando suavemente la mano de su dueño para incitar al juego.
Generalmente, estos mordiscos son cuidadosos. "Una señal inequívoca de que un gato muerde mientras lo acarician como parte de un juego es la ausencia de silbidos o gruñidos", puntualiza Schneider.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que los gatitos más jóvenes pueden no ser conscientes de la intensidad de sus mordiscos juguetones.
Reacción ante una mordedura: mantener la calma
Si un gato muerde, es crucial no tomárselo como algo personal. Reaccionar con gritos o violencia puede tensar la relación y generar inseguridad en el animal.
"No te lo tomes como algo personal. Nunca le grites ni uses la violencia. Esto puede tensar mucho la relación y generar mucha inseguridad en el gato", agrega Saskia.
Respetar el espacio del gato
Tras una mordedura, es importante darle al gato la libertad de decidir si quiere continuar cerca de su dueño o si prefiere alejarse y tener su propio espacio. El gato siempre comunicará sus preferencias, y es fundamental ser prudente y respetarlas.
En resumen: claves para entender las mordeduras felinas
- Observación: Presta atención a las señales de advertencia, como movimientos bruscos de la cola o las orejas.
- Límites: Respeta los límites del gato y evita la sobreestimulación.
- Diferenciación: Distingue entre mordiscos juguetones y reacciones defensivas.
- Calma: Mantén la calma ante una mordedura y evita reacciones violentas.
- Respeto: Respeta el espacio y las preferencias del gato.
Entendiendo la perspectiva felina
Los gatos se comunican de manera sutil, y comprender su lenguaje corporal es esencial para evitar malentendidos y fortalecer el vínculo entre el animal y su dueño.
La biología de los gatos, con su instinto de caza y su necesidad de controlar su entorno, influye en su comportamiento. Las mordeduras, aunque a veces sorprendentes, suelen ser una forma de comunicación y una respuesta a estímulos que el gato percibe como amenazantes o incómodos.
Al prestar atención a las señales del gato y respetar sus límites, se puede construir una relación basada en la confianza y el entendimiento mutuo.
"La clave para prevenir las mordeduras es la observación y el respeto por el espacio y las preferencias del gato. Un gato que se siente seguro y cómodo es menos propenso a reaccionar de forma agresiva." - Saskia Schneider
En definitiva, la convivencia con un gato requiere paciencia, comprensión y una actitud respetuosa hacia su naturaleza felina.