Kazajistán Supera a Rusia en Riqueza: PIB Per Cápita en Ascenso y Preocupaciones Económicas en Moscú.
La antigua Unión Soviética, un gigante geopolítico desmembrado hace más de tres décadas, sigue dejando secuelas y sorpresas en el panorama económico mundial. Mientras Rusia, el heredero más visible del imperio soviético, enfrenta desafíos económicos crecientes, una nación otrora eclipsada emerge como un nuevo faro de prosperidad: Kazajistán. Este país de Asia Central, rico en recursos naturales y con una estrategia económica pragmática, está a punto de superar a Rusia en términos de PIB per cápita, un hito que marca un cambio significativo en el equilibrio de poder económico en la región. Este artículo explorará en profundidad las razones detrás del ascenso económico de Kazajistán, las dificultades que enfrenta Rusia y el contexto más amplio de la transformación económica en las antiguas repúblicas soviéticas.
El Ascenso Económico de Kazajistán: Un Nuevo Gigante en el Horizonte
Kazajistán, con una superficie comparable a la de Europa Occidental, ha sabido aprovechar su vasta riqueza en recursos naturales, incluyendo petróleo, gas, minerales y metales preciosos. Sin embargo, su éxito no se limita a la simple explotación de estos recursos. El gobierno kazajo ha implementado una serie de reformas económicas orientadas a diversificar la economía, atraer inversión extranjera y mejorar el clima de negocios. Estas reformas han incluido la liberalización del mercado, la promoción de la iniciativa privada y la modernización de la infraestructura. El FMI estima que el PIB per cápita de Kazajistán alcanzará los 14.770 dólares en 2025, superando los 14.260 dólares de Rusia. Este crecimiento se atribuye a una combinación de factores, incluyendo el aumento de los precios de las materias primas, la estabilidad política y la implementación de políticas económicas sólidas.
La ubicación estratégica de Kazajistán, en el corazón de Asia Central y como puente entre Europa y Asia, también ha contribuido a su crecimiento económico. El país ha invertido fuertemente en el desarrollo de corredores de transporte y logística, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, lo que ha facilitado el comercio y la inversión. Además, Kazajistán ha buscado activamente diversificar sus socios comerciales, estableciendo relaciones económicas con países de Europa, Asia y América. Esta estrategia ha reducido su dependencia de Rusia y ha abierto nuevas oportunidades de crecimiento.
El sector financiero kazajo también ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, con la apertura de nuevos bancos y la modernización de los sistemas de pago. El gobierno ha promovido la inclusión financiera, facilitando el acceso al crédito y a los servicios bancarios para las pequeñas y medianas empresas. Además, Kazajistán ha adoptado una política monetaria prudente, manteniendo la inflación bajo control y garantizando la estabilidad del tipo de cambio. Estos factores han contribuido a crear un entorno favorable para la inversión y el crecimiento económico.
Los Desafíos Económicos de Rusia: Un Gigante con Pies de Barro
Mientras Kazajistán asciende en la escala económica, Rusia enfrenta una serie de desafíos que amenazan su crecimiento y estabilidad. Las sanciones internacionales impuestas tras la invasión de Ucrania han tenido un impacto significativo en la economía rusa, restringiendo el acceso a los mercados financieros y tecnológicos. La caída de los precios del petróleo y el gas, las principales fuentes de ingresos de Rusia, también ha contribuido a la desaceleración económica. El FMI estima que el PIB per cápita de Rusia se situará en 14.260 dólares en 2025, por debajo de Kazajistán.
La dependencia de Rusia de las exportaciones de energía la hace vulnerable a las fluctuaciones de los precios internacionales. La transición hacia una economía más diversificada ha sido lenta y difícil, y el país sigue dependiendo en gran medida de los ingresos generados por el petróleo y el gas. Además, la corrupción, la falta de transparencia y la burocracia excesiva dificultan la inversión extranjera y el desarrollo de la iniciativa privada. El gobierno ruso ha intentado mitigar los efectos de las sanciones y la caída de los precios del petróleo mediante la implementación de medidas de control de capitales y la promoción de la sustitución de importaciones. Sin embargo, estas medidas han tenido un impacto limitado y no han logrado revertir la tendencia a la desaceleración económica.
La fuga de cerebros, la emigración de profesionales cualificados y la disminución de la inversión extranjera directa también son factores que contribuyen a los desafíos económicos de Rusia. La incertidumbre política y la falta de perspectivas de futuro han llevado a muchos jóvenes y profesionales a buscar oportunidades en otros países. Esto ha provocado una pérdida de capital humano y ha dificultado la modernización de la economía rusa. La preocupación del gobierno ruso por el desempeño de la economía se refleja en la disposición de Putin a dialogar la paz, como se evidenció en la cumbre ruso-estadounidense en Alaska.
El Contexto Regional: La Transformación Económica de las Antiguas Repúblicas Soviéticas
El ascenso de Kazajistán y los desafíos de Rusia se enmarcan en un contexto más amplio de transformación económica en las antiguas repúblicas soviéticas. Algunas de estas naciones han logrado un progreso significativo en la transición hacia economías de mercado, mientras que otras siguen luchando por superar los legados del pasado soviético. Bielorrusia, con un PIB per cápita de 8.860 dólares, ha mantenido un modelo económico centralizado y depende en gran medida del apoyo de Rusia. Ucrania, a pesar de la guerra, ha logrado un PIB per cápita de 8.260 dólares, pero su futuro económico sigue siendo incierto. Azerbaiyán, con un PIB per cápita de 7.600 dólares, se beneficia de sus reservas de petróleo y gas, pero necesita diversificar su economía para garantizar un crecimiento sostenible.
Tayikistán, con un PIB per cápita de 3.510 dólares, es uno de los países más pobres de la región y depende en gran medida de las remesas de los trabajadores migrantes. Kirguistán, con un PIB per cápita de 2.750 dólares, ha logrado algunos avances en la liberalización económica, pero enfrenta desafíos en materia de corrupción y gobernanza. Turkmenistán, con un PIB per cápita de 1.430 dólares, es un país aislado y autoritario que depende en gran medida de sus reservas de gas natural. La disparidad económica entre estas naciones refleja las diferentes trayectorias políticas y económicas que han seguido desde la disolución de la Unión Soviética.
La integración regional y la cooperación económica son fundamentales para promover el crecimiento y la estabilidad en la región. La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la Unión Económica Euroasiática (UEE) son ejemplos de iniciativas regionales que buscan fortalecer los lazos económicos y políticos entre los países de la región. Sin embargo, estas iniciativas se enfrentan a desafíos, incluyendo la falta de confianza mutua, las diferencias políticas y la competencia económica. El futuro económico de las antiguas repúblicas soviéticas dependerá de su capacidad para superar estos desafíos y aprovechar las oportunidades que ofrece la globalización.
El PIB Per Cápita: Un Indicador Clave, Pero No el Único
El PIB per cápita es un indicador económico ampliamente utilizado para medir el nivel de riqueza de un país y comparar el bienestar económico entre diferentes naciones. Se calcula dividiendo el Producto Interno Bruto (PIB) total de un país por su número de habitantes. Si bien es un indicador útil, es importante tener en cuenta que no es una medida perfecta del bienestar económico. El PIB per cápita no tiene en cuenta la distribución del ingreso, la desigualdad social, la calidad de vida o la sostenibilidad ambiental. Un país con un alto PIB per cápita puede tener una gran desigualdad social, lo que significa que la riqueza se concentra en manos de unos pocos, mientras que la mayoría de la población vive en la pobreza.
Además, el PIB per cápita no tiene en cuenta el valor de los bienes y servicios no comercializados, como el trabajo doméstico, el voluntariado o el cuidado del medio ambiente. Estos bienes y servicios contribuyen al bienestar económico, pero no se reflejan en el PIB. Por lo tanto, es importante complementar el PIB per cápita con otros indicadores económicos y sociales, como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), el Índice de Gini y el Índice de Progreso Social, para obtener una imagen más completa del bienestar económico de un país. Estos indicadores tienen en cuenta factores como la esperanza de vida, la educación, la salud, la desigualdad social y la sostenibilidad ambiental.
En el caso de Kazajistán y Rusia, es importante considerar que el PIB per cápita es un promedio nacional y no refleja las disparidades regionales dentro de cada país. Algunas regiones de Kazajistán y Rusia son mucho más ricas que otras, y la calidad de vida varía significativamente entre diferentes áreas. Por lo tanto, es importante analizar los datos a nivel regional para comprender mejor la situación económica y social de cada país.
Fuente: https://www.huffingtonpost.es//sociedad/este-pais-ex-union-sovietica-vuelto-mas-rico-rusia.html
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