Ucrania Destruye Cañón Ruso de los 50: ¿De Dónde lo Sacó Putin?
La guerra en Ucrania, un conflicto que ha redefinido los parámetros de la guerra moderna, continúa revelando sorpresas inquietantes. Más allá de la sofisticada tecnología de drones y misiles, un hallazgo reciente ha llamado la atención de analistas militares: la reaparición de un cañón D-74 de 122 milímetros, un sistema de artillería soviético de la década de 1950, en manos del ejército ruso. Este descubrimiento plantea una pregunta crucial: ¿de dónde ha sacado Rusia esta pieza de museo, que no figura en sus inventarios oficiales? La respuesta, según diversas fuentes, podría estar en las reservas ocultas del ejército ruso o, de manera más sorprendente, en un aliado poco convencional: Corea del Norte. Este artículo explorará en detalle el contexto de esta reaparición, las implicaciones tácticas del D-74, y las posibles fuentes de suministro de Rusia, revelando una imagen preocupante de la situación logística y la creciente dependencia de Moscú de fuentes externas para sostener su esfuerzo bélico.
- El D-74: Un Relicto de la Guerra Fría Regresa al Frente
- Reservas Ocultas o Suministros Norcoreanos: ¿De Dónde Viene el D-74?
- La Dependencia Rusa de Corea del Norte: Un Cambio Estratégico
- Ventajas Tácticas del D-74 en el Campo de Batalla Moderno
- El Deterioro del Arsenal Ruso: Un Contexto de Necesidad
- El Impacto en la Guerra: Adaptación y Supervivencia en el Frente
El D-74: Un Relicto de la Guerra Fría Regresa al Frente
El cañón D-74 de 122 milímetros es un arma de artillería remolcada desarrollada por la Unión Soviética a mediados de la década de 1950. Diseñado como un reemplazo para el cañón M-30 de 122 mm de la Segunda Guerra Mundial, el D-74 ofrecía un mayor alcance y una cadencia de fuego mejorada. Sin embargo, con el tiempo, fue superado por sistemas de artillería más modernos, como el obús D-30, y gradualmente retirado del servicio activo en la mayoría de los ejércitos postsoviéticos. Su reaparición en Ucrania es, por lo tanto, un evento anómalo que desafía las expectativas y plantea interrogantes sobre la capacidad de Rusia para mantener su arsenal moderno.
La identificación del D-74 en el frente ucraniano fue realizada por el 413 Batallón de Asalto de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, utilizando drones para localizar y destruir el arma. La noticia fue rápidamente difundida por medios especializados como Defense Express, que destacaron la singularidad del hallazgo. El hecho de que el D-74 no figure en los inventarios oficiales de las Fuerzas Armadas de Rusia sugiere que su origen es poco convencional, lo que ha generado especulaciones sobre su procedencia.
Reservas Ocultas o Suministros Norcoreanos: ¿De Dónde Viene el D-74?
La explicación más sencilla para la reaparición del D-74 sería que se trata de un arma almacenada en las llamadas “reservas no contabilizadas” del ejército ruso. Estas reservas, a menudo descritas como un “cajón desastre”, contienen equipos obsoletos o excedentes que no se incluyen en los inventarios oficiales pero que pueden ser movilizados en caso de necesidad. Sin embargo, esta explicación no es del todo satisfactoria, ya que el D-74 es un sistema de artillería relativamente antiguo y poco valorado, y su mantenimiento y operación requieren personal especializado y repuestos que podrían ser difíciles de obtener.
Una hipótesis más plausible, y la que ha ganado más tracción entre los analistas militares, es que los D-74 provienen de Corea del Norte. Esta teoría se basa en varios factores, incluyendo el hecho de que Corea del Norte es uno de los pocos países donde este tipo de artillería sigue en servicio activo. Además, se han difundido en redes sociales imágenes de soldados rusos utilizando copias norcoreanas de los proyectiles soviéticos OF-472 de alto explosivo y fragmentación, que son los que emplea el D-74. La industria de defensa rusa, según informes, no parece ser capaz de producir este tipo de munición en la actualidad, lo que sugiere que Rusia está recurriendo a Corea del Norte para obtener suministros.
La Dependencia Rusa de Corea del Norte: Un Cambio Estratégico
La posible dependencia de Rusia de Corea del Norte para obtener artillería y municiones representa un cambio estratégico significativo. Durante décadas, Rusia ha sido un proveedor de armas para Corea del Norte, pero ahora parece estar invirtiendo la situación. Este cambio refleja la creciente presión sobre la industria de defensa rusa debido a las sanciones internacionales y las pérdidas sufridas en Ucrania. La capacidad de Corea del Norte para proporcionar armas y municiones a Rusia podría ser crucial para sostener el esfuerzo bélico de Moscú a largo plazo.
La relación entre Rusia y Corea del Norte se ha fortalecido en los últimos meses, con visitas de alto nivel entre ambos países y un aumento del comercio bilateral. En septiembre de 2023, el líder norcoreano Kim Jong-un visitó Rusia y se reunió con el presidente Vladimir Putin, lo que generó especulaciones sobre posibles acuerdos de cooperación militar. Aunque los detalles de estos acuerdos no se han hecho públicos, es probable que incluyan el suministro de armas y municiones a Rusia a cambio de asistencia económica o tecnológica.
Ventajas Tácticas del D-74 en el Campo de Batalla Moderno
A pesar de su antigüedad, el cañón D-74 ofrece algunas ventajas tácticas en el contexto del campo de batalla ucraniano. Su alcance máximo de hasta 23,9 kilómetros es significativamente mayor que el del obús D-30 de 122 milímetros, que apenas alcanza los 16 kilómetros. Este mayor alcance permite desplegar el D-74 a una distancia considerable de la línea de contacto, lo que reduce su exposición a los ataques de drones y la artillería ucraniana. En un entorno dominado por los vehículos aéreos no tripulados (UAV), estos kilómetros extra pueden ser cruciales para la supervivencia del arma.
Además, el D-74 tiene una cadencia de fuego de entre seis y siete disparos por minuto, lo que le permite proporcionar un apoyo de fuego continuo a las tropas en el frente. Aunque su peso de combate de 5,5 toneladas lo hace relativamente fácil de transportar y desplegar, requiere una dotación de hasta diez personas para su operación, lo que puede ser una desventaja en situaciones de combate intensas. A pesar de sus limitaciones, el D-74 puede ser un activo valioso para el ejército ruso, especialmente en áreas donde la artillería ucraniana tiene un alcance limitado.
El Deterioro del Arsenal Ruso: Un Contexto de Necesidad
La reaparición del D-74 es un síntoma del deterioro del arsenal ruso y la creciente dificultad de Moscú para reponer sus pérdidas en Ucrania. Según datos recopilados por Defense Express, las pérdidas de artillería rusa desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania rondan ya los 35.570 sistemas. A principios de 2025, el ejército ruso contaba con unos 670 sistemas de artillería remolcada en servicio activo, en su mayoría de 152 milímetros. En los almacenes quedaban alrededor de 4.000 piezas, muchas de ellas reliquias como los obuses M-30 de 122 milímetros de la Segunda Guerra Mundial.
La situación es aún más preocupante si se considera la disminución de la capacidad de producción de la industria de defensa rusa. A principios de 2022, Rusia tenía 150 obuses Msta-B operativos y hasta 12.450 sistemas de artillería remolcada almacenados de distintos tipos. Tres años después, el retroceso es evidente, lo que explica por qué un cañón de los años cincuenta vuelve al frente y por qué cualquier suministro externo, venga de donde venga, se ha convertido en un recurso crítico para el Kremlin. La necesidad de reponer las pérdidas de artillería ha obligado a Rusia a recurrir a sistemas obsoletos y a buscar suministros en países como Corea del Norte, lo que demuestra la gravedad de la situación logística.
El Impacto en la Guerra: Adaptación y Supervivencia en el Frente
La introducción del D-74 en el frente ucraniano, aunque sorprendente, no es un evento aislado. Rusia ha demostrado una notable capacidad de adaptación en el campo de batalla, recurriendo a tácticas y equipos poco convencionales para contrarrestar las ventajas ucranianas. La reaparición de sistemas de artillería obsoletos, como el D-74, es una muestra de esta adaptación, así como de la desesperación por mantener la capacidad de fuego en un conflicto prolongado.
El uso del D-74 también plantea desafíos para las fuerzas ucranianas. Aunque los drones pueden ser efectivos para localizar y destruir este tipo de artillería, su mayor alcance requiere una mayor vigilancia y una respuesta más rápida. Además, la presencia de municiones norcoreanas en el frente ucraniano podría complicar la identificación de las fuentes de suministro rusas y dificultar la aplicación de sanciones.




Artículos relacionados