Argentina en Alerta: Emergencias Climáticas Desafían al País – AFE en Acción
Cada fin de año la Argentina vuelve a negociar con su geografía más hostil. Sequías prolongadas en la Patagonia, incendios que se multiplican con el viento, lluvias desbordadas en Buenos Aires, rutas rurales intransitables y un Estado obligado a reaccionar a escala nacional. Ese es el tablero que hoy administra la Agencia Federal de Emergencias (AFE), estructura clave del Ministerio de Seguridad de la Nación. Su director ejecutivo, Santiago Hardie, trazó un panorama que, más que diagnóstico, parece un parte diario: “Estamos atravesando un momento muy complejo, con varios frentes abiertos al mismo tiempo”.
Situación de Incendios en la Patagonia y el NOA
En diálogo con Radio LU12 AM680 Río Gallegos, el funcionario explicó que la temporada de incendios ya está instalada y convive con emergencias de otras provincias. “Noviembre en Patagonia es el punto de partida. Es el mes en el que siempre empiezan los incendios y en el que vemos cómo se desacelera la actividad en otras regiones.”
Hoy hay focos en Neuquén, en Bariloche, en la costa de Chubut, pero también se sigue trabajando en el NOA. La Rioja tiene un incendio grande y se está colaborando con brigadistas y medios aéreos. Catamarca tiene dos o tres focos, y San Luis, por suerte, ya está controlado. “No es un mapa sencillo”, remarcó.
Condiciones Meteorológicas y Responsabilidad Humana
Hardie insistió en que el problema no es sólo la extensión, sino las condiciones meteorológicas. “El viento en Patagonia es determinante. No es una metáfora: viento y fuego se llevan bien. Y cuando hay mucho viento, los medios aéreos directamente no pueden volar. La combinación de calor, material vegetal seco y oxígeno es explosiva. Necesitamos que la población sea consciente de eso”.
Recordó que “el 95% de los incendios son por acción humana. Algunos por negligencia, otros intencionales. Pero si el 95% es evitable, entonces el margen de responsabilidad social es enorme. En temporadas de riesgo alto, no hay que prender fuego en ningún lado. Ni para cocinar, ni para limpiar un terreno, ni para nada. Un gesto mínimo puede derivar en una tragedia”.
Emergencia Hídrica en Buenos Aires
Si el sur arde por falta de agua, buena parte de Buenos Aires enfrenta el problema inverso. Hardie explicó que el gobierno nacional trabaja en coordinación con los municipios más afectados, especialmente los que quedaron aislados por el estado de los caminos rurales. “La lluvia superó los 1800 milímetros y eso dejó zonas enteras bajo agua.
Hay gente que no puede llegar a sus campos, chicos que no pueden ir a las escuelas rurales. Estamos colaborando con Vialidad Nacional, el Ejército y las fuerzas federales para recuperar la transitabilidad. No reemplazamos a la provincia, pero sí acompañamos cuando la situación los supera”, aclaró.
Se destinaron más de dos mil millones de pesos desde el Fondo de Emergencia Agropecuaria para que los municipios puedan comprar combustible, repuestos, piedra y todos los materiales necesarios para reconstruir caminos. La prioridad es restablecer la circulación.
Monitoreo y Recursos en el Sur
El sur vuelve a concentrar buena parte del músculo operativo de la AFE. Según Hardie, la combinación de sequía, material combustible y ráfagas intensas obliga a monitorear minuto a minuto. “En este momento estamos trabajando en Neuquén, en el incendio del Cerro Oto en Bariloche —por suerte ya controlado— y atentos a la situación de Chubut, donde la costa entre Trelew y Rawson tiene incendios de otra dinámica, muy complicados por el viento.
Para eso necesitamos medios aéreos y brigadistas desplegados todo el año”, explicó. Los aviones hidrantes anfibios son muy útiles porque cargan agua directamente del lago. En una hora pueden hacer una cantidad enorme de lanzamientos comparado con los terrestres, que tienen que aterrizar, cargar y despegar.



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