Comodorense escapó del infierno en El Hoyo: Relato de un "túnel de fuego" y evacuación dramática.
El relato de Facundo Paredes, un comodorense atrapado en el incendio de Puerto Patriada, es un testimonio visceral de la fuerza implacable de la naturaleza y la valentía de quienes luchan contra ella. Su experiencia, narrada con detalles impactantes, nos sumerge en la angustia de una evacuación forzada, la incertidumbre ante un “túnel de fuego” y el agradecimiento hacia aquellos que, con profesionalismo y humanidad, guiaron a los evacuados a un lugar seguro. Este artículo reconstruye su odisea, explorando la rápida escalada de la emergencia, la organización del operativo de evacuación y las emociones encontradas que marcaron una jornada que jamás olvidará.
El Despertar de la Amenaza: De la Tranquilidad al Caos
La tarde del incendio comenzó como cualquier otra en Puerto Patriada. Facundo Paredes, disfrutando de un día de esparcimiento, no imaginaba que en pocas horas se vería obligado a huir ante el avance implacable de las llamas. El primer indicio de peligro no fue el humo ni el olor a quemado, sino la creciente presencia de equipos de emergencia. Bomberos, brigadistas y personal policial se desplegaron en la zona, generando una sensación de inquietud entre los presentes. La calma inicial se fue disipando a medida que la actividad de los equipos de rescate se intensificaba, revelando la gravedad de la situación. El rumor del incendio, que inicialmente parecía lejano, comenzó a tomar forma, transformando la atmósfera de tranquilidad en una de creciente tensión.
Paredes describe cómo la noticia del incendio se propagó rápidamente entre los turistas y residentes. La información, al principio fragmentada y confusa, se fue concretando a medida que el fuego se acercaba. La percepción del peligro se intensificó al observar la constante labor de la avioneta y el helicóptero, que sin cesar cargaban agua del lago para combatir las llamas. Esta imagen, aunque tranquilizadora en cierto modo, también evidenciaba la magnitud del incendio y la dificultad de controlarlo. La incertidumbre se apoderó de todos, generando preguntas sin respuesta y alimentando el temor a lo desconocido.
La Orden de Evacuación: Un Escape Contra el Tiempo
La orden de evacuación llegó abruptamente, interrumpiendo cualquier posibilidad de preparación. La prioridad era simple: abandonar la zona lo más rápido posible. No había tiempo para ordenar pertenencias, empacar equipaje o despedirse adecuadamente. La instrucción era clara: agarrar lo esencial y moverse. El caos se apoderó del lugar mientras cientos de personas se apresuraban a subir a sus vehículos, formando una larga fila que serpenteaba por el camino de acceso. La evacuación se realizó de manera escalonada, con el objetivo de evitar aglomeraciones y facilitar el flujo vehicular.
La organización del operativo de evacuación fue fundamental para evitar una tragedia mayor. Brigadistas, bomberos, policías y voluntarios locales trabajaron coordinadamente para garantizar la seguridad de los evacuados. Se establecieron puntos de control para regular el tráfico y brindar asistencia a quienes lo necesitaban. La presencia constante de personal de emergencia transmitía una sensación de seguridad y control, a pesar del pánico generalizado. Paredes destaca la predisposición y el acompañamiento de la gente local, que se volcó a ayudar a los evacuados, ofreciendo información, apoyo emocional y asistencia práctica.
Angustia y Solidaridad: Rostros en la Evacuación
La evacuación no estuvo exenta de momentos de angustia y desesperación. Paredes relata haber presenciado la descompensación de un adulto mayor, que afortunadamente pudo ser atendido por los paramédicos presentes en el lugar. También describe la angustia de una madre con sus hijos, que se aferraba a la esperanza de llegar a un lugar seguro. Estas escenas, marcadas por el miedo y la incertidumbre, reflejan el impacto emocional del incendio en quienes se vieron obligados a abandonar sus hogares y pertenencias. Sin embargo, en medio del caos, también se manifestaron actos de solidaridad y compasión.
La experiencia de la evacuación fue un recordatorio de la fragilidad de la vida y la importancia de la comunidad. La gente se ayudaba mutuamente, compartiendo información, ofreciendo apoyo emocional y brindando asistencia práctica. La solidaridad se convirtió en un refugio en medio de la adversidad, fortaleciendo el espíritu de los evacuados y brindándoles la fuerza necesaria para superar la situación. Paredes destaca la importancia de mantener la calma y confiar en las indicaciones de las autoridades, así como en la ayuda de los demás.
El Túnel de Fuego: Un Recuerdo Imborrable
El tramo más peligroso de la evacuación fue un corto pero intenso recorrido de 40 o 50 metros, donde el fuego se alzaba a ambos lados del camino. La advertencia del oficial de policía fue contundente: acelerar y no frenar. La imagen del fuego, envolviendo el camino en una atmósfera infernal, quedó grabada en la memoria de Paredes. El calor era intenso, el humo sofocante y la sensación de peligro inminente. La velocidad era la única defensa contra las llamas, una estrategia arriesgada pero necesaria para escapar del infierno.
La experiencia de atravesar el “túnel de fuego” fue sobrecogedora. La visibilidad era limitada, el ruido ensordecedor y la sensación de estar atrapado abrumadora. Cada vehículo avanzaba con cautela, guiado por los efectivos de bomberos y policías que se encargaban de mantener el camino despejado. La tensión era palpable, pero la determinación de llegar a un lugar seguro era aún mayor. Paredes describe cómo el miedo se mezclaba con la adrenalina, impulsándolo a seguir adelante a pesar de la adversidad.
La evacuación, que comenzó alrededor de las 18:00, se prolongó por más de una hora y media. La espera, aunque angustiante, permitió a los evacuados tomar conciencia de la magnitud del incendio y la importancia de la precaución. Paredes relata cómo, durante la espera, se dio cuenta de que no había comido nada durante todo el día, un detalle que refleja el estado de shock y la falta de atención a las necesidades básicas en medio de la emergencia.
La Dimensión del Desastre: Una Perspectiva Retrospectiva
Una vez fuera de la zona de peligro, la magnitud del desastre se hizo evidente. El fuego, que durante el día parecía lejano, se había acercado peligrosamente a Puerto Patriada, amenazando con arrasar con todo a su paso. La imagen de las llamas consumiendo la vegetación, el humo cubriendo el cielo y la devastación del paisaje quedaron grabadas en la memoria de Paredes. La experiencia lo marcó profundamente, haciéndole reflexionar sobre la fuerza de la naturaleza y la importancia de la prevención.
El relato de Paredes es un testimonio valioso para comprender la complejidad de los incendios forestales y la importancia de la preparación y la respuesta rápida. Su experiencia destaca la necesidad de contar con planes de evacuación claros y efectivos, así como con personal capacitado y equipado para enfrentar este tipo de emergencias. También subraya la importancia de la colaboración entre las autoridades, los equipos de emergencia y la comunidad local para garantizar la seguridad de todos.
La experiencia de Facundo Paredes en Puerto Patriada es un recordatorio de que la naturaleza puede ser implacable y que la prevención es la mejor defensa contra los incendios forestales. Su relato, lleno de detalles impactantes y emociones a flor de piel, nos invita a reflexionar sobre la importancia de proteger nuestro medio ambiente y de estar preparados para enfrentar los desafíos que nos plantea el cambio climático.



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