Crisis en el sector pesquero argentino: la ecuación económica al límite
El sector pesquero argentino: una crisis que amenaza la rentabilidad y la paz social
Un contexto desafiante para el sector pesquero
El sector pesquero argentino atraviesa un momento crítico, caracterizado por el aumento constante de los costos operativos, la caída de los precios internacionales, la presión tributaria y una demanda interna deprimida. Esta combinación de factores ha generado un escenario de creciente preocupación en la industria, que se ve reflejada en la crisis que enfrenta Mar del Plata, el epicentro de la manufactura de filet de merluza con destino a exportación y mercado interno.
La ecuación económica del sector se ha vuelto cada vez más difícil de sostener en base al mismo know how de épocas expansivas de la economía. Mientras los costos operativos no dejan de subir, el precio internacional de la merluza ha alcanzado su nivel más bajo en los últimos cinco años. Esta disparidad impacta de lleno en la rentabilidad, ya que la capacidad de trasladar estos incrementos de costos a los precios de venta es prácticamente nula en el actual contexto de mercado.
La crisis externa se suma a un mercado interno que no brinda ningún alivio. La demanda local de pescado está en mínimos históricos, lo que convierte en una odisea la venta de cada barco que llega al muelle. La falta de compradores ha llevado a precios de merluza que en el mejor de los casos no superan los 700 pesos (u$s 0.66 por kilo), un valor insuficiente para cubrir los costos de captura y procesamiento.
La crisis impacta a todas las empresas
El impacto de esta crisis no es homogéneo en todas las empresas del sector. En los muelles de Mar del Plata se observa con claridad la diferencia entre aquellas compañías que han logrado diversificar su actividad y aquellas que han debido postergar inversiones esenciales, como el mantenimiento de su flota.
La imagen de algunos pesqueros inactivos y con signos evidentes de deterioro se ha vuelto cada vez más frecuente, reflejando las dificultades que enfrentan muchas firmas para sostener su operatividad. Por otro lado, el endeudamiento de varias empresas ha crecido de manera alarmante en los últimos tres meses, alcanzando niveles máximos de los últimos años. Este factor añade una presión adicional sobre las compañías, muchas de las cuales luchan por cumplir con sus compromisos financieros en un contexto de ingresos restringidos.
Este contexto empieza a generar problemas más profundos. Algunas empresas ya muestran signos de dificultad financiera, agotamiento e ingreso a zona preocupante, y en el sector crece el temor que la crisis desemboque en alteraciones de la paz social.
La incertidumbre ha crecido desde mediados de la semana pasada, cuando se registraron los primeros cheques rechazados de firmas con renombre y larga trayectoria en la actividad. Aunque algunos empresarios intentan justificarlo como problemas técnicos y operativos, la realidad es que los montos involucrados podrían alcanzar sumas millonarias en pesos, una cifra que enciende todas las alarmas.
El modelo de eficiencia en jaque
El modelo de eficiencia que el sector ha intentado implementar en los últimos años se ve golpeado por esta situación, afectando especialmente a las primeras empresas del sector manufacturero.
Nada de esto sorprende como tampoco es la primera vez que ocurre. La necesidad de mejorar la productividad y reducir costos choca con un panorama en el que las oportunidades de inversión y crecimiento son prácticamente inexistentes. La parálisis de la actividad en el principal sector ponderante de la mayor porción de generación del PBI de Mar del Plata, enciende una alarma en el prefacio del invierno.
La necesidad de una reestructuración profunda
Para superar esta crisis, el sector pesquero argentino necesita una profunda reestructuración empresarial. Desde el Estado, poco se espera y cuanto más lejos, mejor.
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