Escándalo en Chubut: Intervienen instituto por títulos irregulares y denuncias de corrupción
La educación terciaria en Argentina, a menudo vista como un trampolín hacia el desarrollo profesional, se ha visto sacudida por un escándalo en Chubut. El Instituto Superior de Educación Tecnológica (ISET) 812, un establecimiento clave en la formación de futuros técnicos, ha sido intervenido tras denuncias de entrega de títulos a alumnos sin haber cumplido con los requisitos académicos. Este caso no solo pone en tela de juicio la integridad de la institución, sino que también plantea interrogantes sobre los mecanismos de control y supervisión en el sistema educativo provincial. La gravedad de las acusaciones, que involucran a directivos y cuestionan la validez de los procesos de evaluación, exige una investigación exhaustiva y medidas correctivas para garantizar la calidad de la educación y la confianza en las instituciones formadoras.
Denuncias y el Inicio de la Intervención
Las denuncias contra el ISET 812 se acumularon durante años, pero cobraron fuerza con la declaración de Federico Finlez, ex coordinador del establecimiento. Finlez asegura que las irregularidades, confirmadas desde 2022, consistían en la entrega de títulos oficiales a estudiantes que no habían cursado las materias correspondientes, ni completado las prácticas profesionalizantes, ni asistido regularmente a clases. Esta práctica, según el denunciante, socavaba la credibilidad de los títulos emitidos por el instituto y perjudicaba a aquellos estudiantes que sí cumplieron con los requisitos académicos. La intervención del Ministerio de Educación, dispuesta por 90 días, busca esclarecer los hechos, verificar las denuncias y garantizar el normal funcionamiento de la institución durante las mesas de exámenes finales.
El detonante de la intervención, según Finlez, fue la salida del director de nivel anterior. A pesar de que las irregularidades eran conocidas por la supervisión provincial, no se tomaron medidas concretas hasta este momento. Se menciona también un intento fallido de normalización realizado dos años atrás en Rawson, lo que sugiere una resistencia a abordar los problemas de fondo. La intervención, por lo tanto, se presenta como una oportunidad para realizar una auditoría exhaustiva de las prácticas administrativas y académicas del instituto, y para implementar mecanismos de control más efectivos.
El Rol de Pablo Demarie y las Acusaciones de Maltrato Laboral
Las acusaciones se centran particularmente en Pablo Demarie, quien ocupó los cargos de director y vicedirector del instituto durante ocho años. Finlez lo señala como el principal responsable de las anomalías, describiendo un patrón de “maltratos laborales, decisiones arbitrarias y alteraciones en concursos docentes”. Se denuncia que Demarie habría utilizado su posición para favorecer a personas afines, manipulando los concursos docentes y desplazando a aquellos que no compartían sus intereses. Estas prácticas, según el denunciante, crearon un clima de tensión y desconfianza dentro de la institución, afectando la calidad del trabajo y el desempeño de los docentes.
Además de las acusaciones de maltrato laboral, se cuestiona la gestión de las prácticas profesionalizantes. Finlez afirma que en la mayoría de las tecnicaturas no se realizaban prácticas, debido a la falta de vínculos entre el instituto y las empresas. La única excepción era la tecnicatura de Multimedios, que sí logró establecer una articulación con la comunidad. Esta falta de prácticas profesionalizantes privaba a los estudiantes de una experiencia fundamental para su formación y limitaba sus oportunidades de inserción laboral.
La Defensa del Director Desplazado
Pablo Demarie, a través de un correo electrónico dirigido a la comunidad docente, niega las acusaciones y califica la intervención como una medida preventiva. Afirma que no ha sido destituido ni sancionado, y que tiene derecho a defenderse en el marco de la investigación. Reconoce que algunas de sus decisiones pudieron haber afectado intereses personales y generado malestar en algunos sectores, pero insiste en que todas ellas fueron tomadas para resguardar la institución y a sus estudiantes.
Demarie también menciona que ha protegido a estudiantes en situaciones de maltrato, hostigamiento o violencia, y que ha exigido el cumplimiento de las normas institucionales. Se defiende de las acusaciones de irregularidades, argumentando que ha denunciado aquellas que la normativa exigía. Su postura sugiere que la intervención es el resultado de una campaña de desprestigio orquestada por aquellos que se sintieron perjudicados por sus decisiones.
El Triunvirato Interventor y sus Objetivos
El Ministerio de Educación designó un triunvirato interventor para dirigir el ISET 812 durante los próximos 90 días. Alejandro Zapatiel fue nombrado director, Marisa Neubauer vicedirectora y Tamara Riquelme secretaria académica. El equipo tiene la tarea de revisar todas las actuaciones del instituto, verificar las denuncias y garantizar el normal funcionamiento de la institución durante las mesas de exámenes finales. Su objetivo principal es esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes.
La intervención también implica una evaluación exhaustiva de los planes de estudio, los procesos de evaluación y los mecanismos de control interno. Se espera que el triunvirato proponga medidas correctivas para prevenir futuras irregularidades y mejorar la calidad de la educación. Una vez concluida la intervención, se deberá convocar a un nuevo proceso electoral para renovar las autoridades, a menos que el Ministerio de Educación decida restituir al equipo desplazado.
Implicaciones para la Educación Terciaria en Chubut
El escándalo del ISET 812 tiene implicaciones que van más allá de las paredes de la institución. Pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y supervisión en el sistema educativo provincial, y de garantizar la transparencia en la gestión de los recursos públicos. La entrega de títulos a alumnos sin haber cumplido con los requisitos académicos socava la credibilidad de la educación terciaria y perjudica a aquellos que sí se esforzaron por obtener una formación de calidad.
Este caso también plantea interrogantes sobre la autonomía de las instituciones educativas y la responsabilidad de los directivos. Es fundamental que los directores de los institutos terciarios actúen con ética y transparencia, y que rindan cuentas por sus decisiones. La intervención del ISET 812 debe servir como un llamado de atención para todas las instituciones educativas de la provincia, y como un incentivo para mejorar la calidad de la educación y garantizar el futuro de los estudiantes.
La falta de articulación entre el instituto y las empresas, evidenciada en la ausencia de prácticas profesionalizantes en la mayoría de las tecnicaturas, es otro problema que debe abordarse. Es fundamental que las instituciones educativas establezcan vínculos estrechos con el sector productivo, para asegurar que los planes de estudio respondan a las necesidades del mercado laboral y que los estudiantes adquieran las habilidades y competencias necesarias para su inserción profesional.



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