Fallece Philippe Junot, primer marido de Carolina de Mónaco y figura de la jet set europea.
La jet set europea ha perdido a una de sus figuras más emblemáticas. Philippe Junot, padre de Isabelle Junot y primer marido de la Princesa Carolina de Mónaco, falleció el 8 de enero de 2026 en Madrid a los 85 años. Su vida, marcada por el glamour, las aventuras y las relaciones de alto perfil, dejó una huella imborrable en la sociedad de su tiempo. Más allá de su matrimonio con una princesa, Junot fue un empresario exitoso, un deportista en su juventud y un hombre que supo rodearse de un círculo de amigos y familiares que lo veneraban. Este artículo explora la vida de Philippe Junot, desde sus inicios como futbolista hasta su papel en el corazón de la realeza y su legado como padre y abuelo.
Los Primeros Años: De Futbolista a Empresario
Nacido en una familia acomodada, Philippe Junot demostró desde joven una inclinación por el deporte, especialmente el fútbol. Durante los años 70, jugó como futbolista en Francia, aunque su carrera deportiva no alcanzó la fama de otros atletas de la época. Sin embargo, esta etapa formativa le inculcó disciplina, espíritu de equipo y una pasión por la vida que lo acompañarían a lo largo de su trayectoria. Pronto, Junot se sintió atraído por el mundo de los negocios, donde su carisma y habilidades sociales le permitieron prosperar. Se convirtió en un empresario de éxito, involucrado en diversos proyectos y negocios, principalmente en el sector del entretenimiento y la hostelería. Su nombre se hizo conocido en los círculos de la jet set europea, especialmente en Marbella, donde se convirtió en un habitual de las reuniones más exclusivas.
Su habilidad para conectar con personas influyentes y su gusto por el lujo lo convirtieron en un personaje clave en la vida social de la época. Junot no solo era un hombre de negocios, sino también un anfitrión excepcional, capaz de organizar fiestas y eventos que atraían a celebridades y personalidades de todo el mundo. Su estilo de vida despreocupado y su actitud jovial lo convirtieron en un playboy reconocido, siempre rodeado de admiradores y amigos.
El Matrimonio con Carolina de Mónaco: Un Cuento de Hadas Real
En 1978, Philippe Junot se convirtió en el centro de atención mediática al casarse con la Princesa Carolina de Mónaco. La boda, celebrada el 28 de junio en una fastuosa ceremonia, fue un evento social del año, al que asistieron figuras como Ava Gardner y Don Juan de Borbón. El matrimonio, que parecía sacado de un cuento de hadas, despertó la curiosidad y la admiración de todo el mundo. Carolina, la hija mayor del Príncipe Rainiero III y Grace Kelly, encontró en Junot un hombre atractivo, carismático y con un estilo de vida similar al suyo. La pareja se convirtió en un símbolo de glamour y sofisticación, apareciendo en revistas y eventos sociales de todo el mundo.
Sin embargo, la felicidad no duró mucho. A pesar de las apariencias, el matrimonio se vio afectado por las diferencias de carácter y las presiones de la vida pública. Junot, acostumbrado a la libertad y la independencia, se sintió asfixiado por las restricciones impuestas por el protocolo real. Carolina, por su parte, esperaba un mayor compromiso y estabilidad por parte de su marido. Después de dos años de matrimonio, la pareja decidió anular su unión en 1980, poniendo fin a un romance que había cautivado al mundo.
Una Vida Después de la Realeza: Relaciones y Familia
Tras su separación de Carolina de Mónaco, Philippe Junot continuó disfrutando de su vida social y de sus negocios. Se le relacionó con diversas mujeres, incluyendo a la aristócrata Nina Wendelboe-Larsen, con quien tuvo tres hijos: Isabelle, Victoria y Alexis. Con Nina, Junot formó una familia estable y duradera, a pesar de que la relación no culminó en matrimonio. Incluso después de su divorcio en 1997, Junot mantuvo una estrecha relación con Nina, demostrando un gran respeto y cariño por ella. Se les vio juntos en importantes eventos familiares, como la boda de su hija Isabelle con Álvaro Falcó y el bautizo de su nieta Philippa.
Además de su relación con Nina, Junot también tuvo otros romances, incluyendo uno con Marta Chávarri, con quien compartió momentos y encuentros en Marbella. En 2005, conoció a la modelo danesa Helén Wendel, con quien tuvo a su hija menor, Chloé. A pesar de que Chloé fue la más desconocida de sus cuatro hijos, Junot siempre se mostró orgulloso de ella y le brindó todo su amor y apoyo. A lo largo de su vida, Junot demostró ser un padre cariñoso y dedicado, siempre presente en la vida de sus hijos y nietos.
El Legado de un Caballero: Recuerdos y Afecto
La noticia del fallecimiento de Philippe Junot fue recibida con tristeza por sus familiares y amigos. Su hija Victoria, a través de un emotivo mensaje en su cuenta de Instagram, compartió la noticia y expresó su profundo dolor. Victoria describió a su padre como un "verdadero caballero" y un "padre legendario", agradeciéndole por todas las risas, aventuras y el amor incondicional que le brindó. Recordó que Junot estaba a punto de convertirse en abuelo por cuarta vez, con el nacimiento del segundo hijo de Isabelle Junot y Álvaro Falcó. La familia Junot se encuentra ahora de luto, pero también celebrando la vida de un hombre que dejó una huella imborrable en sus corazones.
Más allá de su vida pública y sus relaciones de alto perfil, Philippe Junot será recordado como un hombre generoso, divertido y apasionado por la vida. Su carisma, su elegancia y su buen humor lo convirtieron en un personaje querido y admirado por todos los que lo conocieron. Su legado perdurará a través de sus hijos, sus nietos y los recuerdos que compartieron con él. La jet set europea ha perdido a una de sus figuras más emblemáticas, pero su espíritu aventurero y su amor por la vida seguirán inspirando a las generaciones futuras.




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