Ana Bernal-Triviño, sobre el 'caso Julio Iglesias': "Las mujeres que hablan son muy valientes porque hay una parte del sistema que se está fortaleciendo en contra de ellas"
En el debate sobre la desigualdad y el feminismo, cada vez más sectores ultraderechistas y machistas atacan las leyes por la igualdad, como la Ley de libertad sexual, conocida como la del "solo sí es sí". Algunos argumentan que el feminismo se basa en desigualdades inventadas por ciertos grupos.
Sin embargo, estas afirmaciones ignoran el aumento anual de víctimas de violencia de género, así como la creciente frecuencia y normalización de agresiones sexuales y conductas machistas entre los jóvenes.
Ana Bernal-Triviño, periodista colaboradora en medios como Público, El Periódico y Espejo Público, e investigadora y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), lleva más de una década dedicada a la divulgación feminista. En 2017, dio visibilidad al caso de Juana Rivas en el Congreso de los Diputados y ganó reconocimiento por su participación en el documental de Rocío Carrasco, "Rocío, contar la verdad para seguir viva" emitido en Telecinco. Actualmente, investiga en su libro "La raíz del poder: una historia de desigualdad" (Espasa) sobre el origen del patriarcado, la desigualdad y el poder desde el Paleolítico hasta nuestros días.
La investigación sobre Julio Iglesias y la violencia mediática
En un encuentro en el Hotel Riu Plaza de España, la conversación inevitablemente se centró en la investigación de Eldiario.es, publicada apenas cuatro horas antes, que denunciaba agresiones sexuales por parte de Julio Iglesias a dos exempleadas de sus mansiones en Bahamas y Punta Cana.
Inicialmente, surgieron cuestionamientos sobre la praxis periodística del medio, que llevaba más de tres años investigando, así como sobre la verosimilitud o el supuesto interés de las víctimas. Bernal-Triviño anticipaba que la violencia mediática no tardaría en manifestarse.
"Al final, se sabe que esa concepción que hay de todas las mujeres que denuncian, sobre todo en situaciones de poder como ha sido este caso, va a disparar una serie de comentarios casi de forma automática", señala. "Seguirá poniéndose la lupa sobre ellas y sobre pensar que tienen algún tipo de intención o alguna búsqueda de un interés. Todas las mujeres que terminan hablando, la inmensa mayoría, sencillamente lo hace por un proceso de su propio trauma, de recuperación psicológica, pero ellos siempre tienen esa vertiente de que buscan algo más".
Destaca el trabajo periodístico de Elena Cabrera y Ana Requena, así como el respaldo de Ignacio Escolar como director de Eldiario.es. "Son trabajos de investigación que llevan años detrás, que se contrastan con otros muchos testimonios que a lo mejor nunca van a llegar a ver la luz. Eso pasó también con el caso de Iñigo Errejón. Cristina Fallarás comentó que había otros casos, pero que esas mujeres nunca llegarían a denunciar. Por lo tanto, la verificación y la esencia de la profesión periodística es lo que da validez también a esas mujeres, es el respaldo que ellas necesitan".
Raíces milenarias de la desigualdad
Bernal-Triviño señala que el cuestionamiento a las víctimas de Julio Iglesias no es diferente al que sufrieron las mujeres en la antigua Grecia o el escarnio público en la antigua Roma. En su libro, profundiza en estas raíces milenarias de la desigualdad.
Preguntada sobre si existe una raíz única de la desigualdad o varias, responde: "Hay varias, pero son a posteriori de determinar el uso. O sea, se ve a la mujer en la creación de esos estados modernos, como ya había dicho mi admirada Gerda Lerner, y se piensa en qué hacer con la mujer, pero como un objeto de propiedad. Porque se empiezan a acumular propiedades en cada una de esas tribus, de esos linajes, y hay que garantizar una descendencia. La mujer se ve con un uso utilitarista, por eso yo insisto mucho y coincido con la teoría de Gerda Lerner en que la desigualdad a razón del sexo, a raíz de género, es la primera de las desigualdades. Posteriormente, vienen las de clase y otras muchas. Y para que pueda existir una desigualdad —como hemos visto en los hechos legislativos, en el relato, en la violencia sexual, etc.— tiene que producirse antes esa concepción de un uso utilitarista de la mujer y de propiedad de esa mujer".
Añade que la idea de que un maltratador diga "la maté porque era mía" proviene de esta raíz milenaria. El sentimiento de posesión de los agresores sobre las mujeres y sus cuerpos también se deriva de este proceso de deshumanización, de transformar a una persona en un objeto de utilidad.
El Derecho Romano y la persistencia de los prejuicios
Bernal-Triviño explica que el Derecho Romano, aún estudiado en las universidades, es la base del derecho occidental y ayuda a comprender las dinámicas, prejuicios y desinformación que persisten en relación con las víctimas. Por ejemplo, la sospecha que se planea sobre las víctimas de violencia sexual tiene relación con la antigua concepción del matrimonio como un contrato económico y la idea de que solo el hombre tenía honor.
"Es decir, que hay tantas ideas y tantas concepciones que siguen surgiendo hoy en muchos de esos juicios de valor a los que muchas mujeres se enfrentan cuando están defendiendo su causa. Todo eso procede de unos textos legislativos que, al final, también han creado ese imaginario y un constructo social que forma parte de ese sistema. Por eso cuesta tanto quitarlo, no es que de la noche a la mañana la sociedad haya desarrollado ese pensamiento, es que es un pensamiento milenario".
Casos mediáticos y la violencia vicaria
La periodista menciona casos mediáticos como Rocío Carrasco, Antonia Dell’Atte y Juana Rivas, donde las mujeres también han sido etiquetadas como "malas madres". En relación con esto, destaca la conexión entre la violencia vicaria, el Derecho Romano, el Código Napoleónico y la legislación actual, que ha condicionado la capacidad de las mujeres para denunciar y ser comprendidas.
El valor de los testimonios y la valentía de las mujeres
Bernal-Triviño afirma que estos casos pueden servir de ejemplo a otras mujeres, aunque el machismo no esté interesado en ello. Critica la estigmatización del feminismo y la visión estereotipada de las feministas como "activistas locas", destacando que el feminismo está presente en todas las profesiones y también cuenta con el apoyo de hombres.
En cuanto al caso de Julio Iglesias, Bernal-Triviño elogia la labor de Eldiario.es y otros medios que dan voz a las mujeres, resaltando el riesgo que corren al publicar estos testimonios. Subraya que las mujeres que denuncian son valientes porque se enfrentan a un sistema que se fortalece en su contra.
La violencia digital y la necesidad de concienciación
Bernal-Triviño aborda el tema de la violencia digital y los comentarios en redes sociales, mencionando el fenómeno de la manosfera y los incels. Lamenta que la sociedad a menudo reaccione solo cuando se ve afectada directamente y critica la falta de educación en prevención de la violencia, que tradicionalmente se ha dirigido a las mujeres y no a los hombres.
Concluye que es necesario un cambio de conciencia social para reconocer que la violencia contra las mujeres es un problema de todos y que la educación y la cultura son clave para derribar los sistemas que la perpetúan.