Matemático Radu Gologan: Por qué prohibir móviles en escuelas es un error y cómo usarlos para aprender.
El debate sobre la presencia de teléfonos móviles en las aulas es uno de los más candentes en el ámbito educativo actual. Mientras algunos países optan por la prohibición total, argumentando distracciones y problemas de concentración, voces autorizadas como la del matemático rumano Radu Gologan alzan la voz en defensa de la integración tecnológica en el proceso de aprendizaje. Gologan, figura clave en la formación de jóvenes talentos matemáticos en Rumanía, propone un enfoque radicalmente diferente: no vetar la tecnología, sino transformarla en una herramienta pedagógica poderosa. Este artículo explora en profundidad la postura de Gologan, sus argumentos, ejemplos prácticos y las implicaciones de su visión para el futuro de la educación.
- Radu Gologan: Un Matemático en Defensa de la Tecnología en el Aula
- El Teléfono Móvil como Herramienta de Aprendizaje en Matemáticas
- Concentración, Distracción y el Uso Responsable de la Tecnología
- Más Allá de las Reglas: La Intuición y la Imaginación en la Enseñanza de las Matemáticas
- Innovación con Propósito: El Futuro de la Educación Matemática
Radu Gologan: Un Matemático en Defensa de la Tecnología en el Aula
Radu Gologan no es un pedagogo tradicional. Su trayectoria como matemático, presidente de la Sociedad de Ciencias Matemáticas de Rumanía y coordinador del equipo nacional en competiciones internacionales, le otorga una perspectiva única sobre el aprendizaje y la enseñanza. Durante 17 años, Gologan ha preparado a estudiantes para desafíos matemáticos de alto nivel, observando de cerca cómo interactúan con conceptos abstractos y cómo se benefician de diferentes herramientas. Su experiencia le ha convencido de que la tecnología, lejos de ser un obstáculo, puede ser un catalizador para el desarrollo del pensamiento crítico y la resolución de problemas.
Gologan se muestra tajante al afirmar que “no se puede prohibir una idea”. Considera que intentar erradicar los teléfonos móviles o las computadoras de las escuelas es una estrategia ineficaz y contraproducente. En su lugar, aboga por un cambio de paradigma: dejar de ver la tecnología como una amenaza y empezar a explorarla como un recurso valioso. Para él, la clave está en enseñar a los estudiantes a utilizar la tecnología de manera responsable y productiva, integrándola de forma natural en el proceso de aprendizaje.
El Teléfono Móvil como Herramienta de Aprendizaje en Matemáticas
La propuesta de Gologan es particularmente audaz en el contexto de las matemáticas, una disciplina a menudo percibida como abstracta y difícil. El matemático sugiere que todos los alumnos deberían tener acceso a su teléfono o tablet durante las clases de matemáticas, utilizándolos como una herramienta más de trabajo. Esta idea desafía la concepción tradicional de la clase de matemáticas como un espacio donde los estudiantes toman apuntes y resuelven ejercicios en papel.
Gologan explica que la tecnología puede ayudar enormemente a los estudiantes a visualizar conceptos abstractos, comprobar cálculos y explorar diferentes soluciones. Aplicaciones educativas, juegos interactivos y plataformas como Kahoot, que introducen una dinámica de competición sana en el aula, han demostrado, según su experiencia, ser herramientas efectivas incluso en entornos educativos desfavorecidos. Estas herramientas permiten a los estudiantes experimentar con las matemáticas de una manera más activa y participativa, fomentando su curiosidad y motivación.
Por ejemplo, un estudiante que tiene dificultades para comprender el concepto de función lineal puede utilizar una aplicación gráfica para visualizar la recta y observar cómo cambia su pendiente y ordenada al origen al modificar los parámetros. De igual manera, un estudiante que necesita comprobar la solución de una ecuación compleja puede utilizar una calculadora online o una aplicación de resolución de ecuaciones. Estas herramientas no solo facilitan la comprensión de los conceptos, sino que también permiten a los estudiantes verificar su trabajo y aprender de sus errores.
Concentración, Distracción y el Uso Responsable de la Tecnología
Uno de los principales argumentos en contra del uso de teléfonos móviles en las aulas es el temor a que distraigan a los estudiantes y afecten su capacidad de concentración. Gologan reconoce que la tecnología puede ser adictiva y que requiere un uso responsable, tanto por parte de los niños como de los adultos. Sin embargo, rechaza la idea de que el uso del móvil destruya la capacidad de concentración o el aprendizaje.
Según Gologan, la tecnología puede afectar aspectos como la vista o la postura, pero no necesariamente la capacidad de aprender. De hecho, argumenta que la capacidad de concentración es una habilidad que se puede entrenar y que los estudiantes pueden aprender a gestionar las distracciones que ofrece la tecnología. La clave está en enseñarles a utilizar la tecnología de manera consciente y productiva, estableciendo límites claros y fomentando la autodisciplina.
Además, Gologan señala que la distracción no es exclusiva de la tecnología. Los estudiantes pueden distraerse con cualquier cosa, ya sea una conversación con un compañero, un pensamiento aleatorio o simplemente el aburrimiento. El problema no es la tecnología en sí, sino la falta de motivación y el desinterés por el aprendizaje. Si los estudiantes están comprometidos con la tarea que tienen entre manos, es menos probable que se distraigan con su teléfono móvil.
Más Allá de las Reglas: La Intuición y la Imaginación en la Enseñanza de las Matemáticas
Para Gologan, el verdadero problema de la enseñanza de las matemáticas no es la tecnología, sino la forma en que se enseña. El matemático sostiene que la escuela a menudo “mancha” la intuición natural de los niños al centrarse demasiado en reglas rígidas y poco en la imaginación. Recuerda que los niños pequeños tienen una capacidad innata para comprender conceptos matemáticos básicos, como la suma y la resta, a través del juego y la exploración.
Sin embargo, a medida que avanzan en la escuela, se les exige memorizar fórmulas y procedimientos sin comprender su significado. Esto puede generar frustración y desinterés por las matemáticas, ahogando su creatividad y su capacidad de pensamiento crítico. Gologan defiende una enseñanza que permita crear imágenes mentales y desarrollar el pensamiento profundo, en lugar de simplemente memorizar reglas y procedimientos.
Por ejemplo, en lugar de enseñar a los estudiantes a resolver una ecuación cuadrática utilizando la fórmula general, Gologan sugiere que se les invite a visualizar la parábola que representa la ecuación y a encontrar sus puntos de intersección con el eje x. Esta aproximación permite a los estudiantes comprender el significado de la ecuación y desarrollar su intuición matemática.
Innovación con Propósito: El Futuro de la Educación Matemática
La visión de Radu Gologan sobre la educación matemática es innovadora y desafiante. Su propuesta de integrar la tecnología en el aula no se limita a utilizar herramientas digitales, sino que implica un cambio de paradigma en la forma en que se enseña y se aprende. Gologan aboga por una educación que fomente la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico, en lugar de simplemente transmitir conocimientos.
Su experiencia como educador y matemático le ha demostrado que la tecnología puede ser una herramienta poderosa para lograr estos objetivos. Sin embargo, advierte que la tecnología no es una panacea y que su éxito depende de cómo se utilice. Es fundamental que los docentes estén capacitados para integrar la tecnología de manera efectiva en sus clases y que los estudiantes aprendan a utilizarla de manera responsable y productiva.
La propuesta de Gologan no está exenta de desafíos. Requiere una inversión en infraestructura tecnológica, formación docente y desarrollo de materiales educativos. Sin embargo, el matemático está convencido de que los beneficios superan con creces los costos. Una educación matemática innovadora y centrada en el estudiante es esencial para preparar a los jóvenes para los desafíos del siglo XXI.




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