Neuquén Explora PRISMA para Salud Mental en Prisiones: Mejora la Atención y Políticas Públicas.
La salud mental en el contexto penitenciario es un desafío global, a menudo eclipsado por las preocupaciones de seguridad y castigo. Sin embargo, la realidad es que las personas privadas de su libertad presentan tasas significativamente más altas de trastornos mentales que la población general. En Neuquén, como en muchas otras provincias argentinas, se busca mejorar la atención en este ámbito, y la reciente visita de sus ministros de Seguridad y Salud al Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza para explorar el Programa Interministerial de Salud Mental Argentino (PRISMA) representa un paso crucial en esa dirección. Este artículo profundiza en la importancia de la salud mental en las prisiones, los detalles del programa PRISMA, su potencial aplicación en Neuquén y los desafíos que implica la implementación de estrategias similares.
La Urgente Necesidad de Atención en Salud Mental en el Sistema Penitenciario
El sistema penitenciario, por su propia naturaleza, es un entorno estresante y deshumanizante. El aislamiento, la falta de libertad, la violencia, la incertidumbre y la separación de la familia son factores que contribuyen al desarrollo y exacerbación de problemas de salud mental. Además, muchas personas ingresan a prisión ya con trastornos preexistentes, que a menudo no han sido diagnosticados ni tratados adecuadamente. La prevalencia de depresión, ansiedad, esquizofrenia, trastornos de personalidad y adicciones es considerablemente mayor en las poblaciones carcelarias.
Ignorar la salud mental de las personas privadas de su libertad no solo es una cuestión de derechos humanos, sino que también tiene consecuencias negativas para la seguridad y el funcionamiento del sistema penitenciario. Los trastornos mentales no tratados pueden conducir a comportamientos disruptivos, autolesiones, intentos de suicidio y violencia, lo que dificulta la gestión de las prisiones y pone en riesgo a los internos y al personal penitenciario. Una atención adecuada, por el contrario, puede mejorar la convivencia, reducir la reincidencia y facilitar la reinserción social.
La falta de recursos y la capacitación insuficiente del personal penitenciario son obstáculos importantes para brindar una atención de salud mental efectiva. A menudo, los guardias de prisión se ven obligados a lidiar con situaciones complejas que requieren conocimientos especializados, sin contar con el apoyo necesario. La estigmatización de los trastornos mentales también dificulta que las personas privadas de su libertad busquen ayuda y que reciban un trato digno y respetuoso.
PRISMA: Un Modelo Innovador de Atención en Salud Mental Penitenciaria
El Programa Interministerial de Salud Mental Argentino (PRISMA) se destaca por su enfoque innovador y su compromiso con los derechos humanos. A diferencia de otros dispositivos de salud mental dentro del sistema penitenciario, PRISMA está conformado y conducido por un equipo asistencial de profesionales civiles de la salud mental, lo que garantiza una atención especializada y desvinculada de las lógicas de control y seguridad. Esta autonomía relativa es fundamental para establecer una relación terapéutica de confianza con los internos.
PRISMA se creó en julio de 2011, en consonancia con la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, que promueve un modelo de atención comunitario y desinstitucionalizador. El programa tiene como objetivo promover la salud mental, asistir a personas con padecimientos mentales graves y brindar tratamiento a quienes se encuentran alojados en los Servicios Psiquiátricos del Servicio Penitenciario Federal. Su enfoque se basa en la atención integral, que considera las necesidades biológicas, psicológicas y sociales de cada persona.
Un componente clave de PRISMA es la implementación del Programa de Tratamiento Interdisciplinario Individualizado e Integral (PROTIN), que se dirige a mujeres y hombres alojados en establecimientos penitenciarios especializados en materia psiquiátrica, así como a personas con diagnóstico de padecimiento mental grave. PROTIN implica la elaboración de un plan de tratamiento individualizado, que se adapta a las características y necesidades de cada interno, y que involucra a diferentes profesionales de la salud mental, como psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales.
Características Distintivas de PRISMA
La singularidad de PRISMA reside en varios aspectos fundamentales. Primero, la composición del equipo de profesionales de la salud mental, provenientes del ámbito civil, asegura una perspectiva clínica y humanitaria en la atención. Segundo, la autonomía relativa respecto de la institución penitenciaria permite una mayor flexibilidad y capacidad de respuesta a las necesidades de los internos. Tercero, el enfoque interdisciplinario e individualizado garantiza una atención integral y personalizada.
Además, PRISMA se caracteriza por su compromiso con la capacitación continua del personal penitenciario en materia de salud mental. Se ofrecen talleres y cursos para que los guardias de prisión puedan identificar signos de alarma, brindar apoyo emocional y derivar a los internos a los servicios de salud mental cuando sea necesario. Esta capacitación contribuye a mejorar la convivencia en las prisiones y a prevenir situaciones de crisis.
Otro aspecto importante de PRISMA es su enfoque en la reinserción social. Se trabaja con los internos para desarrollar habilidades sociales, laborales y personales que les permitan reintegrarse a la comunidad de manera exitosa. Se ofrecen programas de capacitación vocacional, talleres de desarrollo personal y apoyo para la búsqueda de empleo.
La Visita a Ezeiza y la Posible Implementación en Neuquén
La visita del ministro de Seguridad de Neuquén, Matías Nicolini, y el ministro de Salud, Martín Regueiro, al Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza fue un paso importante para evaluar la viabilidad de implementar estrategias similares a PRISMA en la provincia. Los ministros pudieron conocer de primera mano el funcionamiento del programa, conversar con los profesionales que lo llevan adelante y analizar los resultados obtenidos. Esta experiencia les permitirá tomar decisiones informadas sobre cómo mejorar la atención en salud mental dentro del sistema penitenciario neuquino.
Neuquén enfrenta desafíos similares a los de otras provincias argentinas en materia de salud mental penitenciaria. La falta de recursos, la capacitación insuficiente del personal y la estigmatización de los trastornos mentales son obstáculos importantes para brindar una atención adecuada. La implementación de un programa como PRISMA podría contribuir a superar estos desafíos y a mejorar la calidad de vida de las personas privadas de su libertad.
La adaptación de PRISMA a la realidad neuquina requerirá un análisis cuidadoso de las necesidades y recursos de la provincia. Será necesario contar con el apoyo del gobierno provincial, la colaboración de los diferentes actores involucrados (Servicio Penitenciario, Ministerio de Salud, organizaciones de la sociedad civil) y la participación de los internos y sus familias. La capacitación del personal penitenciario y la creación de equipos de salud mental especializados serán fundamentales para el éxito del programa.
Desafíos y Consideraciones para la Implementación
La implementación de un programa como PRISMA en Neuquén no estará exenta de desafíos. Uno de los principales obstáculos será la asignación de recursos financieros y humanos. Será necesario invertir en la contratación de profesionales de la salud mental, la capacitación del personal penitenciario y la infraestructura necesaria para brindar una atención adecuada. Otro desafío será superar la resistencia al cambio y la desconfianza de algunos sectores del sistema penitenciario.
Es fundamental involucrar a los internos en el diseño e implementación del programa. Su opinión y experiencia son valiosas para garantizar que la atención sea relevante y efectiva. También es importante establecer mecanismos de evaluación y seguimiento para medir el impacto del programa y realizar ajustes cuando sea necesario. La transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales para generar confianza y asegurar la sostenibilidad del programa.
La coordinación con otros servicios de salud mental de la comunidad será esencial para garantizar la continuidad de la atención después de la liberación de los internos. Será necesario establecer protocolos de derivación y seguimiento para asegurar que las personas que han recibido tratamiento en prisión puedan acceder a los servicios de salud mental que necesitan en la comunidad.
“Este tipo de iniciativas permiten conocer experiencias exitosas que pueden contribuir a fortalecer nuestras políticas públicas en materia de seguridad y salud.”
Matías Nicolini, Ministro de Seguridad de Neuquén
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