Salario al descubierto: Nueva ley europea obliga a publicar sueldos en 2026 y lucha por la igualdad.
Durante décadas, el salario ha sido un tema envuelto en el secretismo, un tabú social y profesional. En muchos países, especialmente en España, preguntar o revelar cuánto ganas se considera una falta de tacto, una invasión a la privacidad. Sin embargo, este paradigma está a punto de cambiar radicalmente. La Unión Europea ha aprobado una directiva que obligará a las empresas a publicar información salarial, marcando un hito en la lucha por la igualdad de género y la transparencia en el mercado laboral. A partir de 2026, el secretismo salarial será cosa del pasado, y con él, una nueva era de derechos y responsabilidades para empleados y empleadores. Este cambio normativo, que va más allá de una simple recomendación, representa un desafío cultural y una oportunidad para construir un mercado laboral más justo y equitativo.
La Directiva (UE) 2023/970: El Fin del Secretismo Salarial
La Directiva (UE) 2023/970, aprobada el 10 de mayo de 2023, es el instrumento legal que impulsa esta transformación. Esta directiva establece la obligación para las empresas de los Estados miembros de publicar información salarial, con el objetivo principal de garantizar la igualdad de retribución entre hombres y mujeres por un mismo trabajo o por trabajos de igual valor. La implementación será gradual: las empresas con más de 250 empleados deberán cumplir con la normativa a partir de 2026, mientras que las empresas con entre 150 y 249 empleados tendrán hasta 2029, y las empresas con entre 100 y 149 empleados hasta 2031. Esta implementación escalonada busca dar tiempo a las empresas a adaptarse a los nuevos requisitos y a preparar la información necesaria. La directiva no se limita a la publicación de salarios brutos, sino que abarca una visión más amplia de la retribución total.
La directiva no es una mera formalidad burocrática, sino una herramienta poderosa para combatir la brecha salarial de género. Al hacer públicos los datos salariales, se facilita la identificación de desigualdades injustificadas y se presiona a las empresas para que tomen medidas correctivas. Además, la transparencia salarial empodera a los empleados, permitiéndoles negociar mejores condiciones laborales y exigir un trato justo. La directiva también establece mecanismos de control y sanción para garantizar su cumplimiento, lo que refuerza su efectividad. La publicación de la directiva en el Diario Oficial de la Unión Europea marca el inicio de un proceso de transposición a las leyes nacionales de cada Estado miembro, lo que implica la adaptación de la legislación local a los requisitos de la directiva.
¿Qué Información Salarial Será Obligatorio Publicar?
La información que las empresas deberán publicar va más allá del simple salario base. Se incluirán todos los componentes de la retribución total, como bonificaciones, complementos salariales, primas, beneficios sociales y cualquier otra prestación económica que los empleados reciban. Esto incluye incluso beneficios en especie, como el coche de empresa, la vivienda o los seguros de salud. La intención es evitar que las empresas oculten desigualdades salariales en los "extras", una práctica común en muchos sectores. Al tener una visión completa de la retribución, se facilita la comparación entre los salarios de hombres y mujeres que realizan trabajos similares. La transparencia en la retribución total es fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades y evitar la discriminación salarial.
Además de la información salarial individual, las empresas deberán publicar datos agregados sobre la distribución salarial por género. Esto permitirá identificar si existen diferencias significativas entre los salarios de hombres y mujeres en diferentes niveles jerárquicos y categorías profesionales. La publicación de estos datos agregados no implica la divulgación de la información salarial de cada empleado individualmente, sino que se presenta de forma anónima y estadística. La directiva establece que la información salarial se debe presentar de forma clara, comprensible y accesible para todos los empleados y para el público en general. Esto implica que las empresas deberán utilizar formatos y canales de comunicación adecuados para garantizar que la información llegue a todos los interesados.
El Concepto de "Trabajo de Igual Valor": Una Definición Amplia
La directiva no se limita a comparar los salarios de personas que realizan exactamente el mismo trabajo. También se aplica a los casos en que se comparan los salarios de personas que realizan trabajos de "igual valor". La directiva define el "trabajo de igual valor" como el trabajo que requiere habilidades, esfuerzos y responsabilidades similares, incluso si las tareas y las funciones son diferentes. Se tendrán en cuenta criterios como el nivel de cualificación y habilidades, la responsabilidad asumida, el esfuerzo requerido y las condiciones laborales. Esta definición amplia busca evitar que las empresas justifiquen diferencias salariales con cambios mínimos en el puesto o en el título del cargo. La directiva establece que las diferencias salariales solo se pueden justificar si están basadas en criterios objetivos y transparentes, como la experiencia, el rendimiento o la antigüedad.
La evaluación del "trabajo de igual valor" puede ser compleja y requiere un análisis detallado de las tareas, las responsabilidades y las habilidades requeridas para cada puesto. Las empresas deberán utilizar métodos de evaluación objetivos y transparentes para garantizar que la comparación sea justa y precisa. La directiva también establece que los empleados tienen derecho a impugnar las evaluaciones salariales si consideran que son injustas o discriminatorias. La transparencia en los criterios de evaluación salarial es fundamental para garantizar la confianza de los empleados y evitar conflictos laborales. La directiva también promueve la negociación colectiva como un medio para establecer criterios salariales justos y equitativos.
Cambios en los Procesos de Selección y Negociación Salarial
La directiva también introduce cambios significativos en los procesos de selección y negociación salarial. Las empresas deberán incluir información sobre el rango salarial en las ofertas de empleo, o como muy tarde antes de la entrevista. Esto permitirá a los candidatos conocer de antemano las expectativas salariales y negociar de forma más informada. La directiva prohíbe la práctica de preguntar a los candidatos sobre su historial salarial, ya que esto puede perpetuar desigualdades históricas, especialmente en el caso de las mujeres. La UE considera que esta práctica perpetúa desigualdades históricas, especialmente en el caso de las mujeres. Al no tener acceso al historial salarial de los candidatos, las empresas se verán obligadas a basar sus ofertas salariales en el valor del puesto y en las habilidades y experiencia del candidato.
La transparencia en la negociación salarial también se extiende a los empleados actuales. Las empresas deberán informar a los empleados sobre sus derechos a la igualdad de retribución y a la transparencia salarial. Los empleados tendrán derecho a solicitar información sobre el nivel retributivo de sus compañeros que realizan trabajos equivalentes, y a recibir esos datos desglosados por sexo. Esta información permitirá a los empleados identificar posibles desigualdades salariales y exigir un trato justo. La directiva también establece que las empresas deben establecer mecanismos internos para resolver las reclamaciones salariales de los empleados. La transparencia en la negociación salarial es fundamental para construir una cultura de confianza y respeto en el lugar de trabajo.
El Impacto Cultural y las Excepciones para las PYMES
El impacto cultural de esta directiva será profundo, especialmente en países como España, donde hablar de sueldo sigue siendo un tabú. La transparencia salarial puede generar incomodidad y resistencia por parte de algunos empleados y empleadores, pero también puede fomentar una cultura de apertura y confianza. La directiva no obliga a publicar los nombres y apellidos de los empleados, sino que se centra en la publicación de datos agregados y anónimos. Aun así, el cambio de mentalidad será gradual y requerirá un esfuerzo de comunicación y sensibilización por parte de las empresas. La directiva también prevé excepciones para las pequeñas y medianas empresas (PYMES), con el objetivo de evitar que la carga administrativa sea excesiva.
Las empresas con menos de 50 empleados estarán exentas de la obligación de publicar información salarial, aunque deberán cumplir con otros requisitos de la directiva, como la evaluación de la igualdad salarial y la elaboración de planes de acción para corregir las desigualdades. La directiva también establece que las empresas pueden utilizar métodos simplificados para evaluar el "trabajo de igual valor" si tienen menos de 150 empleados. Estas excepciones buscan proteger a las PYMES, que a menudo tienen menos recursos y capacidad administrativa que las grandes empresas. Sin embargo, la directiva también enfatiza que todas las empresas, independientemente de su tamaño, tienen la responsabilidad de garantizar la igualdad de retribución entre hombres y mujeres. En España, el marco legal ya incluye registros retributivos y auditorías salariales, pero la directiva europea va más allá en derechos individuales, publicidad de datos y responsabilidad empresarial.




Artículos relacionados