Venezuela: Transición sin Elecciones Inmediatas y Riesgos de Captura Estatal
La crisis venezolana, a menudo reducida a un debate sobre elecciones, esconde una realidad mucho más compleja: la de un régimen profundamente arraigado en la captura del Estado. El reciente alineamiento del gobierno con Estados Unidos en el respaldo a una transición sin elecciones inmediatas, si bien puede interpretarse como un avance hacia la resolución del conflicto, exige un análisis profundo de los desafíos que implica desmantelar un sistema construido sobre la impunidad, la coerción y el control institucional. Este artículo explora las dinámicas de poder en juego, los riesgos de una transición mal gestionada y la necesidad de comprender la naturaleza del chavismo como un proyecto de control estatal más allá de la simple competencia electoral.
- La Captura del Estado: Más Allá de la Política Electoral
- El Desafío de la Transición: Impedir el Sabotaje Interno
- Seguridad, Inteligencia y Justicia: El Terreno de la Disputa
- El Rol de la Comunidad Internacional y el Alineamiento con EE.UU.
- La Democracia en Estado de Sitio: Un Proyecto a Largo Plazo
La Captura del Estado: Más Allá de la Política Electoral
La visión tradicional de la transición en Venezuela se centra en la convocatoria de elecciones libres y justas como el paso fundamental para restaurar la democracia. Sin embargo, esta perspectiva ignora la naturaleza intrínsecamente corrupta y autoritaria del régimen chavista. El chavismo no es simplemente una coalición política que busca el poder a través del voto; es un sistema de control estatal que ha permeado todas las instituciones, desde el poder judicial hasta las fuerzas armadas, pasando por la administración pública y los medios de comunicación. Este control se ejerce a través de una red de incentivos de impunidad, que protege a los funcionarios corruptos y a los responsables de violaciones de derechos humanos, y un aparato de coerción, tanto formal como informal, que silencia a la oposición y reprime cualquier forma de disidencia.
La captura del Estado implica que el poder real no reside en las instituciones formales, sino en una élite que las utiliza para su propio beneficio. Esta élite, compuesta por militares, empresarios y políticos leales al régimen, controla los recursos del país y se beneficia de la corrupción generalizada. La independencia de los poderes públicos es una mera fachada, ya que los jueces y fiscales están sometidos a presiones políticas y no pueden actuar con imparcialidad. La libertad de expresión está restringida, y los medios de comunicación críticos son censurados o cerrados. En este contexto, las elecciones, incluso si se celebran, pueden ser manipuladas para garantizar la continuidad del régimen.
El Desafío de la Transición: Impedir el Sabotaje Interno
El principal desafío de la transición en Venezuela no es simplemente “desplazar” al régimen, sino impedir que, aun en retirada, convierta el día después en un campo minado. Un Estado cooptado puede “gubernamentalizar” la transición, no para facilitarla, sino para sabotearla desde adentro. Esto puede hacerse de diversas maneras: retrasando decisiones importantes, filtrando información confidencial, produciendo escándalos para desacreditar a la oposición, bloqueando reformas necesarias y administrando la violencia con negación plausible. La estrategia consiste en crear un clima de caos e incertidumbre que impida la consolidación de una nueva democracia.
La clave para evitar este sabotaje interno reside en la neutralización de los centros de poder del régimen. Esto implica desmantelar las redes de corrupción, depurar las instituciones públicas de los funcionarios leales al chavismo y garantizar la independencia del poder judicial. También es fundamental establecer mecanismos de control y transparencia para evitar que los recursos del país sean desviados. Sin embargo, esta tarea es extremadamente difícil, ya que el régimen cuenta con una amplia red de colaboradores y una gran capacidad de resistencia.
Seguridad, Inteligencia y Justicia: El Terreno de la Disputa
La disputa por el poder en Venezuela se librará principalmente en el terreno donde el régimen se siente más fuerte: seguridad, inteligencia y justicia. Estos son los ámbitos donde el chavismo ha concentrado la mayor parte de su poder y donde cuenta con los recursos y la experiencia necesarios para resistir cualquier intento de cambio. El control de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia es crucial para garantizar la supervivencia del régimen, ya que estos aparatos pueden ser utilizados para reprimir a la oposición y para proteger a los funcionarios corruptos.
La reforma del sistema de justicia es otro desafío fundamental. El poder judicial venezolano está profundamente politizado y carece de independencia. Es necesario nombrar jueces y fiscales imparciales, que estén comprometidos con el estado de derecho y que puedan investigar y juzgar los crímenes cometidos por el régimen. También es importante fortalecer las instituciones encargadas de la lucha contra la corrupción y de la protección de los derechos humanos.
El Rol de la Comunidad Internacional y el Alineamiento con EE.UU.
La comunidad internacional tiene un papel importante que desempeñar en la transición venezolana. Es fundamental que los países democráticos ejerzan presión sobre el régimen para que respete los derechos humanos y para que permita la celebración de elecciones libres y justas. También es importante que se brinde apoyo a la oposición venezolana y a la sociedad civil, para que puedan participar activamente en el proceso de transición. El reciente alineamiento del gobierno con Estados Unidos en el respaldo a una transición sin elecciones inmediatas, aunque controvertido, puede ser interpretado como un reconocimiento de la necesidad de una estrategia más pragmática y realista.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la intervención extranjera puede tener consecuencias negativas, si no se realiza de manera cuidadosa y coordinada. Es fundamental que la comunidad internacional actúe con prudencia y que respete la soberanía de Venezuela. La solución a la crisis venezolana debe ser encontrada por los propios venezolanos, con el apoyo y la asistencia de la comunidad internacional.
La Democracia en Estado de Sitio: Un Proyecto a Largo Plazo
En las condiciones actuales, la democracia en Venezuela es un proyecto en permanente estado de sitio. La captura del Estado, la corrupción generalizada, la violencia y la polarización política dificultan la consolidación de una nueva democracia. Es necesario un esfuerzo a largo plazo para reconstruir las instituciones públicas, fortalecer el estado de derecho y promover una cultura de respeto a los derechos humanos. Este esfuerzo debe involucrar a todos los sectores de la sociedad venezolana, incluyendo al gobierno, a la oposición, a la sociedad civil y al sector privado.
La transición en Venezuela no será un proceso fácil ni rápido. Habrá obstáculos y retrocesos. Pero es fundamental mantener la esperanza y seguir trabajando por un futuro mejor para el país. La democracia es el único camino para garantizar la libertad, la justicia y la prosperidad para todos los venezolanos.




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