Vaca Muerta y el Récord Petrolero Argentino: Un Análisis de la Producción Nacional
La industria de Oil & Gas en Argentina finalizó 2025 con una situación productiva marcada por una fuerte disparidad. Mientras que la producción no convencional alcanzó nuevos máximos, el petróleo y el gas convencionales experimentaron uno de los retrocesos más significativos de las últimas décadas. Vaca Muerta se consolida como el principal impulsor de la producción nacional.
Producción de Petróleo: Un Récord Sostenido por Vaca Muerta
En noviembre, la producción de petróleo no convencional en la cuenca neuquina llegó a 575,5 mil barriles diarios. Esto representa un incremento interanual del 31,6% y un aumento del 69,5% en comparación con noviembre de 2023. Este crecimiento del shale permitió compensar la disminución en otras cuencas y llevó a Argentina a un nuevo récord histórico de producción total, a pesar de las señales de debilidad estructural en el conjunto del país.
Declive de las Cuencas Convencionales
El contraste es evidente al analizar el desempeño de las cuencas convencionales. La Cuenca del Golfo San Jorge, la segunda más importante en términos de volumen y exportaciones, registró una caída del 13,6% interanual y del 16,3% en comparación con noviembre de 2023. Incluso en la provincia de Neuquén, la producción convencional disminuyó un 13,2% interanual y un 17,7% en dos años.
Impacto en Otras Regiones del País
La situación se replica en otras regiones:
- La Cuenca Cuyana experimentó una caída cercana al 10%.
- La Cuenca Austral mostró descensos del orden del 7%.
- El Noroeste Argentino (NOA) enfrenta una situación crítica, con una baja del 24,5% interanual y un desplome acumulado del 41,9% respecto a 2023.
Dependencia del Shale
Sin la contribución del shale, el balance petrolero argentino sería negativo. El récord de producción nacional alcanzado en noviembre es, en esencia, un logro impulsado exclusivamente por Vaca Muerta.
Producción de Gas Natural: Un Patrón Similar
La producción de gas natural refleja el mismo patrón estructural. En noviembre, la producción de gas no convencional en Neuquén alcanzó los 63,9 millones de metros cúbicos diarios, con un crecimiento del 3,3% interanual y del 9% en comparación con 2023. Este desempeño ayudó a mantener niveles operativos históricamente altos, a pesar del declive en otras cuencas.
Caída de la Producción Convencional de Gas
La producción convencional de gas en Neuquén cayó un 19,8% interanual, mientras que el segmento tight gas se hundió un 21,1%, acumulando una pérdida del 34% en dos años. La situación es similar en la Cuenca San Jorge (-12,9% interanual), la Cuyana (-14,5%) y el NOA, donde la baja alcanza el 17,5% anual y cerca del 20% en el bienio.
La Excepción de la Cuenca Austral
La única excepción positiva fuera del shale neuquino es la Cuenca Austral, que logró mantener una producción de 25,0 MMm³/d, con un crecimiento del 1,6% interanual y del 4,9% respecto a 2023. Este desempeño se debe a la puesta en marcha del proyecto offshore Fénix, que requirió una inversión cercana a los US$ 700 millones.
Argentina: Producción Récord con Creciente Dependencia
El cierre de noviembre confirma que Argentina produce más petróleo y gas que nunca, pero también evidencia una dependencia cada vez mayor del no convencional. Vaca Muerta no solo impulsa los récords, sino que también evita una caída abrupta de la producción nacional en un contexto de agotamiento de yacimientos maduros, falta de inversiones en áreas tradicionales y una reconfiguración del mapa energético.
Desafíos Futuros
El desafío a futuro es considerable. El shale sostiene el presente y proyecta exportaciones, pero el desplome del convencional plantea interrogantes sobre el equilibrio territorial, el empleo en cuencas históricas y la necesidad de definir una estrategia de transición que contemple algo más que récords productivos concentrados en una sola formación.
“El shale sostiene el presente y proyecta exportaciones, pero el desplome del convencional plantea interrogantes sobre el equilibrio territorial y la necesidad de una estrategia de transición.”
- Aumento de la producción no convencional en Vaca Muerta.
- Declive significativo de las cuencas convencionales.
- Dependencia creciente del petróleo y gas no convencional.
- Necesidad de una estrategia de transición energética.